La Ciudad de México es una ciudad que no se apaga. Gobernar la noche es gobernar mejor la ciudad completa.
De noche se trabaja, se cuida, se produce cultura y se habita el espacio público. Sin embargo, durante décadas, la noche ha sido gestionada desde una lógica reactiva: prohibición y operativos.
El problema no es la noche. El problema es la ausencia de una mirada pública integral sobre ella. La seguridad nocturna no se logra solo con vigilancia, sino con espacio público activo, bien diseñado y bien cuidado.
(Entender la ciudad)
No es un rol de inspección, es un rol de lectura urbana.
Recorrer calles y corredores comerciales después de las 18:00 hrs.
Identificar conflictos, vacíos y oportunidades reales.
Escuchar a vecinos, comerciantes, trabajadores y usuarios.
(Traducir la noche)
Convertir la observación en insumos útiles para la ciudad.
Detectar fallas normativas e institucionales.
Construir lineamientos para una política de vida nocturna.
Generar recomendaciones basadas en evidencia.
(Articular sin controlar)
Funcionar como un puente estratégico.
Facilitar conversaciones entre comunidad, comercio, cultura y autoridades.
Actuar con legitimidad técnica y territorial.

Experiencia en espacio público, gestión urbana, cultura o comercio.
Criterio político, capacidad de diálogo y autonomía ética.
No buscamos a alguien que imponga orden, sino a alguien que construya acuerdos y futuro urbano.