La metodología Placemaking utiliza diferentes herramientas para evaluar lugares, diagnosticar necesidades y medir el impacto de las intervenciones. En esta sección, puedes conocer algunas de ellas y utilizarlas para tus propios proyectos. Haz click en cada una de ellas para comenzar.
¿Cuál es el objetivo de la herramienta?
La aplicación web de la evaluación de lugares sirve para valorar un espacio (parque, cancha, plaza, comedor, etc.) de forma estructurada y convertir observaciones de campo en resultados claros: puntajes, indicadores, cualidades intangibles y recomendaciones de mejora.
En pocas palabras: te ayuda a responder qué tan bien está funcionando un lugar y qué conviene mejorar primero.
¿Qué hace la aplicación?
Te guía por 5 secciones: Antes de empezar, Encuentro, Conexiones y Accesos, Comodidad e Imagen, Usos y Actividades.
Antes de empezar
Encuentro
Conexiones y Accesos
Comodidad e Imagen
Usos y Actividades
donde convierte respuestas en puntajes de 0 a 100, para calcular:
indicadores
atributos principales
cualidades intangibles
resultado global
Muestra gráficas y analiza los resultados
Permite exportar resultados a CSV y guardarlos en en la base de datos de la Fundación Placemaking.
¿Quién puede usarla?
Equipos de campo y evaluación social.
Gobierno local y áreas de espacio público.
Organizaciones comunitarias.
Equipos de placemaking y urbanismo.
Coordinadores de programas que necesitan comparar sedes/proyectos.
Personas enlace del lugar y también personas usuarias.
¿Cómo se relacionan preguntas, indicadores, intangibles y atributos?
La herramienta funciona como una escalera de 4 niveles:
Preguntas (lo que capturas en campo)
Son las respuestas directas: percepción de seguridad, uso nocturno, accesibilidad, actividades, etc.
Indicadores (la traducción a número)
Cada bloque de preguntas se convierte en un indicador en escala 0 a 100 (A1.1, A2.3, A4.6, etc.).
Aquí ya puedes comparar cosas “con la misma regla”.
Intangibles (la lectura cualitativa)
Varios indicadores se combinan para formar cualidades como Orgullo, Comunidad, Agradable, Conectado, Pertenencia. Es la parte que dice “cómo se siente y se vive” el lugar, no solo cómo está físicamente.
Atributos (la foto grande)
Los indicadores e intangibles se agrupan en 4 dimensiones principales: Encuentro, Conexiones y Accesos, Comodidad e Imagen, Usos y Actividades. Con eso obtienes el resumen final por atributo y el resultado global.
¿Para qué sirve?
Esta app sirve como una calculadora rápida de indicadores urbanos usando datos del INEGI (Espacio y datos de México). Te da dos resultados clave para evaluar:
¿Cómo funciona?
Funciona en 3 pasos internos:
01
Lee texto pegado por el usuario (no se captura manual celda por celda).
02
Detecta automáticamente etiquetas exactas con expresiones regulares (regex) y valida que no falten variables.
03
Calcula y muestra métricas finales con fórmulas predefinidas.
Además, muestra tablas de control para que veas exactamente qué leyó y qué puntaje obtuvo cada variable.
¿Quiénes pueden sacar provecho de ella?
Equipos de placemaking y espacio público.
Gobierno local (planeación urbana, movilidad, desarrollo social).
Consultoras y académicos que hacen diagnóstico territorial.
Organizaciones comunitarias que necesitan justificar intervenciones con datos.
Equipos de campo que luego alimentnan un cuestionario más amplio de evaluación de lugar.
¿Cómo usarla?
01
Elige en la app qué quieres calcular:
- Porcentaje de diversidad, o
- Puntos de accesibilidad y conexión.
02
Copia y pega el bloque/tablas o todo el texto de la página.
03
Haz clic en Calcular.
04
Revisa el resultado principal del cálculo que hiciste.
Si deseas consultar el mismo valor para otro lugar, repite todos los pasos anteriores, con la nueva información.
05
Si deseas revisar el cálculo del otro indicador, haz click en él para seleccionarlo y pega la misma información que ya copiaste anteriormente.
¿Para qué sirve?
La Regla del 10+, o "The Power of 10+", es un concepto de Project for Public Spaces para evaluar y facilitar Placemaking a múltiples escalas de la ciudad. La idea es que cada lugar tenga al menos 10 cosas para hacer o 10 razones para estar allí. Una ciudad exitosa necesita destinos que atraigan personas, den identidad a las comunidades y generen una imagen positiva para residentes, negocios e inversiones.
La Regla del 10 muestra cómo prestar atención a la experiencia humana al construir destinos que genera impactos inmediatos. El concepto dice que los lugares prosperan cuando entre cada ciudad y región existen 10 grandes destinos, cada uno con 10 lugares y cada lugar con 10 actividades que hacer. Idealmente, algunas actividades serán exclusivas, reflejando la cultura y la historia de la comunidad. Los residentes que usan el espacio con mayor frecuencia serán la mejor fuente de ideas para identificar qué usos funcionarán mejor.
Los lugares prosperan cuando sus comunidades pueden disfrutarlos de manera activa: un lugar para sentarse, juegos, arte para tocar, música, comida para compartir, historias que vivir, o personas para conocer. Cuando las ciudades contienen al menos 10 destinos, su percepción pública cambia entre locales y turistas.
Esta idea sencilla motiva a las y los ciudadanos a revitalizar la vida urbana desde la escala más pequeña: la escala humana. Genera objetivos incrementales y tangibles, ayudándoles a visualizar y trabajar colectivamente. El papel de Placemaking es animar a pensar: ¿qué hace especial a nuestras comunidades? ¿Cuántos lugares de calidad hay cerca? ¿Cómo están conectados?
Metodología de análisis y evaluación de lugares desarrollada por Project for Public Spaces.
¿Cómo se puede empezar a identificar las características que hacen que un lugar sea excelente? ¿En qué basamos nuestras recomendaciones? Desde el Project For Public Spaces, se desarrolló el “Placegame”, o “Juego del Lugar”, para comprender un lugar, observar detenidamente sus componentes y las sensaciones que transmite. Este juego nos ayuda a colaborar con las comunidades para identificar qué funciona en un espacio público y qué podría mejorarse, basándonos en la observación de cómo las personas lo utilizan (o no).
El Juego del Lugar evalúa cualquier espacio público —un parque, una plaza, un mercado, una calle, incluso una esquina— mediante estrategias de observación guiada. Cualquier persona puede usarlo, no hace falta ser urbanista ni académico. Solo tienes que prestar atención a cómo te sientes en un espacio y confiar en tu intuición. Por su accesibilidad, es ideal para talleres comunitarios, ofreciendo a los residentes una herramienta sencilla para identificar las ventajas y desventajas de los espacios que usan a diario.
Para realizarlo, los participantes van a un sitio local, se dividen en grupos de cuatro o cinco personas y debaten preguntas basadas en las escalas de valoración del juego (veinte o treinta minutos). Después se reúnen para comparar respuestas, determinar qué funciona bien y qué podría mejorarse.
¿Cómo llegamos a conclusiones? El Place Game usa el Diagrama de Lugares de PPS, que describe cuatro criterios: acceso y conexiones, comodidad e imagen, usos y actividades, y sociabilidad.
¿Cómo funciona?
Funciona en 2 pasos:
01
Observaciones iniciales. Se desglosan los cuatro aspectos para evaluar atributos específicos como seguridad, actividades y participación entre visitantes.
02
Compromiso y análisis. Se plantean preguntas detalladas, incluyendo entrevistas a alguien del lugar para identificar qué le gusta y cómo lo mejoraría.
El juego invita a los usuarios a emitir sus propios juicios. Al poner la evaluación en manos de sus usuarios, confiamos en que “la comunidad es experta”. Quienes mejor conocen un lugar están mejor preparados para transformarlo.
¿Cómo transformar espacios estáticos en lugares vibrantes?
Project for Public Spaces desarrolló 11 principios esenciales organizados en cuatro etapas: Visión, Técnica, Acción y Activación. Cualquiera puede aplicarlos, no hace falta ser urbanista. Solo se necesita compromiso comunitario, capacidad de observación y disposición para experimentar.
¿Cómo funciona cada etapa?
Visión - Fundamentos del proceso:
1.
La comunidad es la experta:
Identifica talentos y recursos locales desde el inicio para generar apropiación del proyecto.
2.
Crear un lugar, no un diseño:
Más allá del diseño, integra elementos acogedores, buena circulación y relaciones efectivas entre comercio y actividades públicas.
3.
Buscar aliados
Los socios (instituciones, museos, escuelas) son críticos para el éxito e imagen del proyecto.
4.
Observar y aprender:
Analiza cómo las personas usan el espacio para identificar qué funciona, qué falta y qué podría incorporarse.
Técnica - Planificación y ejecución
5.
Desarrollar una visión:
La visión debe surgir de la comunidad, contemplando actividades futuras, comodidad e imagen que inspire orgullo local.
6.
Empezar con lo más sencillo:
Piensa "ligero, rápido y de bajo costo." Experimenta con mejoras a corto plazo: asientos, arte público, jardines comunitarios.
Acción - Implementación efectiva
7.
Fomentar conexiones:
Triangula. Organiza elementos (bancas, kioscos, teléfonos) para que naturalmente reúnan personas y generen interacción.
8.
Superar obstáculos:
Crear lugares implica enfrentar que nadie tiene responsabilidad directa de crearlos. Pequeñas mejoras comunitarias demuestran su importancia.
Activar - Fundamentos del proceso:
9.
La forma apoya la función:
El aporte comunitario, experimentación y superación de obstáculos definen qué "forma" necesitas para la visión futura.
10.
El dinero no es lo importante:
Una vez instalada la infraestructura básica, elementos adicionales no son costosos. El entusiasmo comunitario hace que el costo se vea como no significativo comparado con los beneficios.
11.
El trabajo siempre continúa:
Buenos espacios públicos requieren atención constante. Estar abierto al cambio y tener flexibilidad de gestión construye grandes lugares.
Al aplicar estos principios, confiamos en que la comunidad conoce mejor sus espacios y está mejor preparada para transformarlos en lugares significativos y sostenibles.